«Yahvéh es Salvación». El significado de Jesús -salvo por el propio Jesucristo- no conozco a otro hombre que mejor encarne esta definición que Jesús Marchal Escalona. Su presencia, aún en medio de las aparentes contradicciones de su condición humana es un discurso sin palabras, es susurro, o voz en grito de que Yahvéh es Salvación. Es testimonio de esperanza, es fe inabarcable, es caridad en estado puro. No me queda por menos que recurrir al poeta, cuando faltan las palabras “Si yo te dijera estas cosas, amigo, ¿que fuego pondría en mi boca, que hierro candente, que olores, colores, sabores, contactos, sonidos? Y ¿cómo saber que me entiendes?” Tú si que me entiendes, aunque tu bendita humildad se niegue a aceptarlo, aunque tu real ingenuidad no conciba que, fuera, en las calles, las gentes se dejen llevar por míseros afanes. Sí, Jesús Marchal, eres un libro sobre el que leer, eres horizonte de infinito belleza sobre el que Dios ha querido derrochar sus colores de amanecer y de atardecer al mismo tiempo. De nuevo recurro a la Rapsodia, no por menos te veo recitando para todos nosotros que nos devanamos los sesos en cosas pueriles, estrofas como: “Me preguntas amigo, y no sé que respuesta he de darte. Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve. Yo quisiera que tú la sintiera también inundándote el alma, yo quisiera que a tí, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese, criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte. Si ahora yo te dijese que había que andar por ciudades perdidas y llorar en sus calles oscuras sintiéndote débil y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros, y sentirse hecho de aire y de nubes y de hierba muy verde.... “ Sí, Jesús, si alguna vez alguien ha tenido todo el derecho y el debe de escenificar “la Luz” de la Rapsodia, ese eres tú.
Al principio...
Vivimos, o así me parece, una época un tanto convulsa y necesitamos o mejor: necesito obligarme al ejercicio gimnástico, y no precisamente al estético sino al ético. Necesito hacer ejercicio de prudencia, de templaza, de fortaleza, de responsabilidad, de rigor, de entereza, aunque también de arrojo, de esfuerzo, de audancia, de ardor y de quién sabe cuantos otros "músculos" que pueda tener atrofiados. Este espacio, esta "quinta columna" tiene vocación de "banco gimnástico" y por más barbaridades que escupa o vomite, tibiezas por los que me deje llevar o lisonjas merecidas o inmerecidas regale, será mi cuerpo, será mi alma la que habrá de sufrir o gozar. ¿Religión, filosofía, salud mental? Que cada cual coja su "banco" o su cruz y participe con ilusión de la olimpiada de la vida.
jueves, 23 de febrero de 2012
A mi superhéroe favorito
«Yahvéh es Salvación». El significado de Jesús -salvo por el propio Jesucristo- no conozco a otro hombre que mejor encarne esta definición que Jesús Marchal Escalona. Su presencia, aún en medio de las aparentes contradicciones de su condición humana es un discurso sin palabras, es susurro, o voz en grito de que Yahvéh es Salvación. Es testimonio de esperanza, es fe inabarcable, es caridad en estado puro. No me queda por menos que recurrir al poeta, cuando faltan las palabras “Si yo te dijera estas cosas, amigo, ¿que fuego pondría en mi boca, que hierro candente, que olores, colores, sabores, contactos, sonidos? Y ¿cómo saber que me entiendes?” Tú si que me entiendes, aunque tu bendita humildad se niegue a aceptarlo, aunque tu real ingenuidad no conciba que, fuera, en las calles, las gentes se dejen llevar por míseros afanes. Sí, Jesús Marchal, eres un libro sobre el que leer, eres horizonte de infinito belleza sobre el que Dios ha querido derrochar sus colores de amanecer y de atardecer al mismo tiempo. De nuevo recurro a la Rapsodia, no por menos te veo recitando para todos nosotros que nos devanamos los sesos en cosas pueriles, estrofas como: “Me preguntas amigo, y no sé que respuesta he de darte. Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve. Yo quisiera que tú la sintiera también inundándote el alma, yo quisiera que a tí, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese, criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte. Si ahora yo te dijese que había que andar por ciudades perdidas y llorar en sus calles oscuras sintiéndote débil y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros, y sentirse hecho de aire y de nubes y de hierba muy verde.... “ Sí, Jesús, si alguna vez alguien ha tenido todo el derecho y el debe de escenificar “la Luz” de la Rapsodia, ese eres tú.
jueves, 9 de febrero de 2012
De retos y poderes (judiciales entre otros)
sábado, 21 de enero de 2012
Vuelta a las cavernas
Hubo un tiempo -aunque no se lo crean- que hablar con un familiar desde una capital de provincia cómo Jaén, supongamos que a 300 kilometros de distancia, comportaba: salir de tu hogar, desplazarte a un lugar céntrico donde te despachaban unas señoritas que atendían al nombre de "operadoras", en el que había unos dispositivos que se llamaban cabinas que, al cabo de un buen rato de espera, podías introducirte por indicación de la subsodicha y poder hablar a voz en grito con tu ser querido al otro lado de la línea telefónica. Todo ello previo pago de la "conferencia" (así se llamaba la comunicación), cuyo coste era proporcional a la distancia y creo que no es necesario decir que costaba un "pico".
viernes, 13 de enero de 2012
Un rayo de sol en el horizonte
domingo, 8 de enero de 2012
Sólo para empezar a pensar.
lunes, 26 de diciembre de 2011
2012, solo para superhéroes
lunes, 5 de diciembre de 2011
Perdidos.
Nuestro diario acontecer parece el guión de un capítulo más de la serie. No sé si por culpa de accidente casual o atentado, la vida, tal como la conocíamos se ha roto en mil pedazos, el confort de la nave con destino o rumbo fijo se ha truncado por una inhóspita existencia y demonios en las obscuridades que obedecen a nombres como depresión, decrecimiento, descrédito, desesperanza acechan amenazantes nuestra frágil existencia.
Como en cientos de catástrofes, villanía y heroicidad se dará por igual. Estamos solos y sólo podemos confiar en nosotros mismos. Un dato curioso de la serie de Perdidos es que ninguno de los personajes supervivientes formaban parte de la tripulación, de aquellos que gobernaban, marcaban el rumbo y hasta decidían el minuto a minuto del pasaje: hora de comer, atienda instrucciones, abróchense los cinturones, les recomendamos estos productos.
El diario capítulo de nuestras vidas, hoy, nos obliga a redefinir nuestros personajes, posiblemente a rebuscar en lo más profundo de nuestro ser, ese perfil heroico, rebelde, proactivo, solidario, que busca y se compromete con la familia superviviente, que desprecia la tentación de vivir bajo la forma de cualquier ente parasitario, abúlico o cobarde, que genera proyectos para el futuro, que regenera una forma nueva e ilusionante de vivir, e inyecta esperanza y recrea oportunidades para generaciones venideras.
¿Mucha tarea? Quizá, mientras tanto hagámoslo, no vaya a ser que llegue el concluir de la serie y descubramos que estamos muertos, no será así, ya siento el fragor de mil batallas y la placidez del descanso y ocio compartido, y sé que no estoy solo.
"¡¡No me digas lo que no puedo hacer!!"



